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ISSN 1989-4163

NUMERO 87 - NOVIEMBRE 2017

Inspector Solo

Francisco Marín

Autor: David Jiménez ‘El Tito’. Editorial Versátil (2017). 380 pgs. 18,90 €.

Cuando reseñé Muertes de sobremesa comenzaba con la siguiente frase:

«La especie humana es la más salvaje del mundo»

Al leer Inspector Solo la sigo manteniendo y, en esta ocasión, la aumento… ¡los límites de salvajismo de los humanos no tiene fin! En esa misma reseña continuaba con la siguiente pregunta:
¿Qué se puede decir de una historia que te agarra el corazón y el intelecto desde el principio y acabas llorando con ella? Nos encontramos frente a un relato que, con fondo policial, trata dos temas muy sensibles: la “compra-venta” de niños y el maltrato animal.

Corroboro en esta nueva lectura lo apuntado… pero, por circunstancias personales, en esta ocasión las lágrimas han aumentado con el envenenamiento de la galga Sola. Sola es un personaje fundamental en la historia, ‘marca el paso’ al inspector Lisón.

Hace poco, alguien preguntó que se definiera ¿qué es novela negra? Todos podemos tener en mente una respuesta a punto… pero yo planteo otra cuestión ¿hay diferencia entre novela negra y novela psicológica, o de carácter, en la que hay muerte por medio? Lo pregunto porque Inspector Solo es una novela… negra (hay muertes), psicológica (el retrato que tenemos del inspector se va forjando página a página), romántica (amor y erotismo dosificado) y sumo aquí lo que ya dije: Gracias, David, por esta lectura y por lo mucho que podemos aprender de relaciones, no sólo humanas, sino con nuestros amigos los animales. Al tiempo que dejas muy claro que nadie puede huir de su pasado y hay que estar preparado porque en cualquier momento puede explotarnos en la cara.
La vida de Marcial Lisón quedó marcada desde el mismo momento en el que el Asesino del café puso un pie en la ciudad de Cartagena. Conocer su identidad, dieciocho años después, lejos de haber supuesto un alivio para el inspector, hizo que descubriese que su pasado descansa sobre una mentira con la que es difícil convivir. Desde entonces, Sola, un galgo recogido junto a unos contenedores de basura, se ha convertido en su única familia. Su carácter hosco y alejado de lo políticamente correcto tampoco le ha permitido granjear grandes amistades; más allá de la de Zoe Ochoa, su compañera, y Sasha, una prostituta rumana con la que comparte algo más que sexo.

Posiblemente, Marcial Lisón, posea, sin saberlo, una doble personalidad o una personalidad subyacente que le hace perder, no sólo, los papeles y la compostura en muchos momentos, sino que actúe, en según qué circunstancias, como anestésico para el inspector que a diario se relaciona con sus más próximos. Una personalidad que, los seguidores de ‘El Tito’ queremos ver donde desemboca.

Despertar en el interior de su coche, frente al edificio de Sasha, sin recordar cómo ha llegado hasta allí, y descubrir que la han asesinado, solo será el comienzo de una vorágine autodestructiva que alcanzará su cénit cuando Marcial compruebe que Zoe lo ha traicionado. Pero ¿por qué no recuerda nada de esa noche? ¿Cómo gestionar una investigación en la que las evidencias se empeñan en convertirlo a él en el principal sospechoso?

Acababa mi comentario de Muertes de sobremesa apuntando lo siguiente: «David Jiménez ha entrado por la puerta grande en el difícil mundo de la novela negra… eso sí, se ha puesto el listón muy alto; espero y deseo fervientemente que lo mantenga y, ¿por qué no?, lo supere.

Después de leer Inspector Solo puedo confirmar que mis expectativas han sido sobrepasadas y puedo afirmar que David maneja la pluma (o el teclado) con maestría de ‘tirador de esgrima’. Una destreza que lleva al lector a lo largo de sus capítulos, 46 en total, donde el autor desea en cada momento, con permiso de los personajes, lo zarandea, lo enfada en algunos pasajes, lo hace lagrimear en otros, pero…señores la última tercera parte de la novela es de auténtico maestro. Ha superado el listón de Muertes de sobremesa, y como buen saltador de altura, lo vuelve a subir unos centímetros más.

¡Maestro! Mis respetos.

David Jiménez Martínez (Cartagena, 1978) es licenciado en Biología por la Universidad de Murcia. En la actualidad, después de haber desarrollado su carrera como biólogo en el ámbito del control de calidad, ejerce en Castellón como agente marítimo de Vigilancia Aduanera, un cuerpo policial adscrito a la Agencia Tributaria que se encarga de la represión del contrabando. Tras colaborar durante unos meses con Castellón Noticias redactando artículos sobre novela negra, decidió dar el salto y escribió Muertes de sobremesa (diciembre de 2015, ACEN), con la que consiguió abrirse un hueco en el difícil panorama literario contemporáneo.

Después de su paso por CTNEGRA y antes de  presentar en Cartagena…Inspector Solo…nos recibe ‘El Tito’…

P.- Por si alguien se ha despistado... ¿Quién es David Jiménez 'El Tito'?
R.- Es un cartagenero que estudió Biología en Murcia y trabaja en una lancha rápida luchando contra el contrabando marítimo en Castellón. Ah, y que en sus ratos libres se dedica a leer y escribir.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace Marcial Lisón?
R.- Marcial Lisón nace en 2013, durante uno de los paseos que doy con mi perra. Tengo por costumbre dedicar ese tiempo a evadirme, a despejar la mente. Un día, mientras pensaba cuál podía ser un buen argumento para una novela negra, tomé la decisión de que fuese cual fuese la trama, el protagonista tendría una perra y dedicaría los paseos, al igual que yo, a recapitular sobre lo que ha acontecido en su jornada. Luego, para dar más valor a este momento, decidí crear un personaje que tuviese dificultad para interrelacionarse con sus congéneres. Con esos ingredientes más un poquito de mala leche obtenemos al protagonista de Inspector Solo y Muertes de sobremesa.

P.- ¿Cuándo escribió Muertes de sobremesa tenía ya en mente Inspector Solo?
R.- En realidad, en mi cabeza, todo se gestó como una única novela, pero mi incompetencia para sintetizar me hizo fragmentarla en tres, así que estamos a una de conocer el verdadero desenlace de lo que concebí durante aquel paseo nocturno con Leti.

P.- ¿Seguiremos disfrutando, en el futuro, con Marcial?
R.- Creo que ya he respondido, sin querer, esta pregunta. En principio, mi idea es cerrar esta trilogía y, al menos durante un tiempo, abandonarlo para centrarme en otros proyectos.

P.- Uno de los personajes que más me atraen es Sola. Explíquenos, por favor, el porqué de esta presencia tan intensa en sus novelas.
R.- Bueno, como he dicho anteriormente, en la génesis de Muertes de sobremesa ya estaba Sola. El motivo por el que tiene un peso tan específico en las tramas es debido a la propia naturaleza del protagonista, ya que solo a través de Sola somos capaces de ver el lado humano de Marcial, así que no queda otra que remover las tripas del lector por medio de esa galga que tanto suele agradar a los que han tenido la suerte de compartir páginas con ella.

P.- ¿Qué le atrae de Cartagena para que sea el escenario de las correrías del inspector Lisón?
R.- En primer lugar que se trata de mi tierra natal; en segundo, que es una excusa perfecta para regresar, cada vez que me pongo frente al teclado, a mi ciudad y disfrutar de todos esos rincones que ahora me quedan tan a desmano.

P.- ¿Qué está leyendo, ahora mismo?
R.- Acabo de terminar Ya no quedan junglas adonde regresar, de Carlos Augusto Casas. Un hard boiled qué recomiendo a todos los amantes del género, por cierto.

P.- ¿Qué impresión se llevó de su paso por CTNEGRA?
R.- Aunque este año es la primera vez que acudo como autor no me he perdido ninguna de sus anteriores ediciones, como lector y amante de género que soy. La sensación que obtuve en mi última visita superó con creces lo que yo veía desde fuera, y eso que ya lo tenía encumbrado en un pedestal. Hay una magnífica organización y un equipo humano detrás que vale su peso en oro.

P.- Venda su novela. ¿Por qué hay que leerla?
R.- Soy muy malo vendiendo mi novela. Creo que no hay cosa más fea, salvo un padre hablando de su recién nacido, que oír a un escritor elogiar las bondades de su criatura. No obstante, haré un esfuerzo. Inspector Solo es una novela de personajes en la que uso una trama policial como excusa para hablar de cuánto podemos poner a prueba la amistad de alguien, dónde está el límite.

P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son??
R.- A corto, cerrar esta trilogía y dar un merecido descanso a estos personajes que llevan copando mis pensamientos desde 2013. A medio, terminar de redondear una novela que escribí mientras buscaba editorial para Inspector Solo y de la que estoy especialmente orgulloso.

 


Inspector Solo

 

 

 

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